lunes, 14 de mayo de 2012

Artículo en "Magazine"


Se lanzó al ruedo con apenas ocho años. Su papá tocaba el teclado en el piano bar donde trabajaba y le dijo a la niña que pidiera un deseo a la niña por su cumpleaños. Ella le pidió el micrófono. De él aprendió la forma de cantar, de estar en el escenario. En lo demás, Laura Pausini ha sido autodidacta.

Su último disco, Inédito, el undécimo de estudio, contiene catorce temas en español. “Se llama así porque lo escribí en el jardín de casa de mis padres, en silencio, con calma conmigo misma, en soledad”, confiesa la artista, que siempre anda ajetreada del avión al hotel. Fabrica canciones pop de trazo comercial con las que ha llegado a millones de oyentes en cada uno de los idiomas en los que canta: italiano, español, portugués e inglés.

Aquella precocidad ya se ha transformado en experiencia. La voz de esta mujer, que ya se acerca a los cuarenta, ha contado con el placer de emparejarse con las de Aznavour, Bosé, Madonna, Gilberto Gil... unos encuentros que recuerda con emoción: “Todavía me parece un sueño. Cuando Aznavour me llamó para estar a su lado, ambos estuvimos muy emocionados. Miguel es mi papito, sigo pensando que es el Picasso de la música mundial. Madonna me escribió una canción: fue espléndido poder cantar sus notas. Y en cuanto a Gilberto, mi música favorita es la de Brasil, y cuando me atreví a llamarle, nunca pensé que me diría que sí, pero vino a Milán y grabó conmigo nuestra canción”.

Ahora la cantante vuelve a los escenarios, tras un par de años alejada de ellos. Y lo hace con una ambiciosa gira, que ha pasado por Madrid y Barcelona, con un directo espectacular en el que ha tocado y cantado de todo: dance, baladas y en acústico. En lo personal, se confiesa feliz con su compañero –guitarrista y coautor de las canciones–, porque son muy distintos. “Él es calmado, y yo, un torbellino”.

Fuente: Jaume Collell,  http://www.magazinedigital.com 

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