domingo, 4 de octubre de 2009

Laura Pausini inolvidable en GEBA


Nació para el canto y el talento le brota de los poros. Una vez más, se metió al público argentino en los bolsillos con “Se fue”, “La soledad”, “Entre tú y mil mares”. Dedico palabras a Mercedes con uno de sus éxitos. El otro tributo fue para Michael Jackson.

El tren de medianoche llega ya sin él… pero la trajo a ella hasta Buenos Aires, a la italiana más exitosa desde hace casi dos décadas: Laura Pausini.

El show se inicia con “Alzando nuestros brazos”, “Escucha a tu corazón” y “Como si no nos hubiésemos amado”. Luego es tiempo para un mix de canciones que incluyen “Mi perspectiva” y “Háblame”, entre otras.

En medio del romanticismo y los abrazos, Laura trae a escena su “Emergencia de amor” y el amor sigue siendo el gran protagonista en GEBA: “Me parte el alma, yo te llevaré siempre en mi bolsillo donde estés, como una moneda, un amuleto que yo con mis manos meceré”.

Y los éxitos se suceden uno tras otro, sin respiro y para seguir enamorando a su gente, como hace 16 años. “Amores extraños”, “Volveré junto a ti”, “Víveme”. Hasta se da el lujo de presentar un nuevo tema, “Con la música en la radio”, una bella melodía que suena mientras el video se difunde en la pantalla, detrás suyo, donde están los grandes músicos y coristas que la acompañan en esta gira llamada “Primavera anticipada tour”, nombre que da también a su último trabajo discográfico.

“Bellísimo así”, “En cambio no”, un mensaje ecológico en la voz de la italiana con proyección de imágenes de nuestra naturaleza devastada y “Las cosas que vives”, son la antesala a uno de los momentos más emotivos de la noche.

Es entonces cuando la italiana rinde su tributo a Mercedes Sosa, sabiendo de la delicada situación de la querida Negra, le regala a ella y al público su encantadora versión de “Gracias a la vida”, no sin antes confesar su admiración por la artista y desearle una rápida recuperación. Emoción, lágrimas, aplausos. A esta altura se gana un pedacito más de cada corazón argentino.

Sigue con su música, regalando frases tiernas que salen de su puño y letra: “Cuando se ama”, “Surrender”, “Gente”, “En ausencia de ti”. Otro punto máximo llega con “Inolvidable”, uno de sus mayores éxitos de ventas y que es cantado por la gente que la aplaude intensamente. No se olvida de los chilenos y uruguayos que cruzaron el charco solo para verla y disfrutar de su magia.

El otro homenaje de la noche llega para otro grande: Michael Jackson. Admiradora del Rey del Pop, Laura se anima a interpretar con sus músicos “Heald the world”, ese canto a un mejor mundo para todos, mientras pide que todos se tomen de la mano. Un instante emotivo más de parte de la talentosa tana.

La banda que acompaña a Pausini rockea en muchos momentos y toca a la perfección en cada tema. Desde Paolo Carta y Gabriele Fersini en guitarras, hasta Bruno Zucchetti en teclados y Emiliano y Mateo Bassi en batería y bajo, respectivamente, se los califica con la máxima puntuación posible. Ni hablar del coro a cargo de Manuela Cortesi, Luigi Fazio y Roberta Grana que regalan angelicales sonidos salidos desde sus prodigiosas gargantas, acompañando de la mejor manera a Laura. Todos deleitan en el “Y mi banda toca el rock” y hacen saltar a la gente.

Para el final, Pausini se guarda una sucesión de baladas hits con las que enamoró a millones en todo el planeta. “Entre tú y mil mares”, “Escucha atento”, “Yo canto”, “Se fue” y el tren pasa una vez más como en toda la noche… pero esta vez, anticipándose a la canción esperada: “La soledad”.

“Marco se ha marchado para no volver, el tren de la mañana llega ya sin él, es solo un corazón con alma de metal, en esa niebla gris que envuelve la ciudad…”, entona la cantante italiana para deleite de sus seguidores, que piden “una más y no jodemos más”.

La “Primavera anticipada”, obvio, anticipa la despedida a todo brillo con los papelitos volando por el aire y fervor del público que corea sin parar. Cada aplauso, cada grito de ovación, cada repetición de su nombre son las señales de haber vivido una noche “inolvidable” por ese talento llamado Laura Pausini, que se despide del escenario enfundada en la celeste y blanca, como símbolo del amor mutuo entre ella y Argentina.

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